By Guillermo Cabrera Infante

Guillermo Cabrera Infante outline esta novela como un museo de mujeres, con el narrador de guia completando cada boceto, detallando cada dibujo, exhibiendo cada cuadro carnal hasta hacerlos tableaux vivants. Dividido en episodios, en los que los angeles vida es una perla alrededor de l. a. cual crecen ostras barrocas de palabras, el libro alterna los juegos literarios y los juegos de amor para hacerlos coincidir muchas veces en una risa de grandes labios.

Show description

Read or Download La Habana para un infante difunto PDF

Best literatura y ficcion books

El caballero de Olmedo (Spanish Edition)

El caballero de Olmedo through Lope de Vega

Cantos de vida y esperanza Songs of life and hope (Coleccion Clasicos De La Literatura Latinoamericana Carrascalejo De La Jara) (Spanish Edition)

Cantos de vida y esperanzaCantos de vida y esperanza es una de las cumbres de los angeles poesía del siglo XX y el libro que contiene muchos de los poemas más admirados, leídos y estudiados del nicaragüense Rubén Darío. Publicado en 1905, escrito entre París y Madrid, su variada temática nunca olvida los grandes temas: el amor, el tiempo y l. a. muerte.

Cartas, documentos y escrituras de Pedro Calderón de la Barca

Por primera vez desde los angeles muerte de Calderón de los angeles Barca, sale a l. a. luz una lista cronológica de 589 cartas, documentos y escrituras referentes al Fénix de los ingenios y lucero mayor de los angeles poesía española y sus familiares. Con el propósito de poner en orden el fabric archivístico, l. a. obra contiene índices de lugares y nombres para una mejor localización de los documentos.

Extra resources for La Habana para un infante difunto

Sample text

El incidente que alteró, mejor dicho, acabó, con la discreción de las locas de Zulueta 408 hizo notorio al edificio no sólo en La Habana sino en todo el país. El protagonista era un maricón músico, organista de la iglesia de La Salud, un hombre muy serio, muy comedido y muy católico. ). A juzgar por las fotografías era bastante feo, con cara casi carcelaria, que seria sin duda patibularia con los años, pero este aspecto tal vez fuera causado por esa invariable calidad criminal que tienen las fotos de la policía y aun las fotos de los periódicos que cubren el crimen, la llamada crónica roja -aunque este tenorio notorio llegó a estar en la primera plana de todos los periódicos.

Los mambos fueron sustituidos, justa justicia, por el bolero, de regreso triunfal en la voz arcaica de Panchito Riset, volviendo desde el extranjero y del pasado con sus alargados plañidos en falsete -uno de los cuales yo iba a utilizar, bolero barato, en un cuento sobre el amor adolescente y el fracaso, nada menos. Después vino el descubrimiento (que tuvo avanzadas inesperadas y rápidas en la música incidental de los episodios de la radio) de un nuevo mundo sonoro: la música clásica, es decir de la música sinfónica europea y más tarde de sus imitaciones americanas y limitaciones cubanas.

Pero el sábado era el día de gloria ilustrada: el periódico El País vendía, junto con su edición de mentiras impresas, las verdaderas aventuras de Dick Tracy, el primer héroe dibujado que recuerdo haber seguido, semana tras semana, desde que tenía cinco años. También traía, de extra necesario, Tarzán y El príncipe Valiente. Esta Arcadia de tiras cómicas se la procuraba Trini cada sábado y llegamos a un acuerdo en que yo le compraba el periódico y ella me dejaba leer los muñequitos. (Entonces no se veía bien que una señorita hiciera mandados y, mucho menos, que comprara periódicos.

Download PDF sample

Rated 4.37 of 5 – based on 27 votes